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Más de un centenar de vecinos participaron este domingo 30 de una jornada muy especial en la capilla en honor a Santa Rosa de Lima, en Colonia Las Lagunitas, donde la fe, la tradición y el encuentro entre familias volvieron a ser protagonistas.

La celebración reunió a colonos y familias de Morrison, Ordoñez e Idiazábal, en una convocatoria que llamó especialmente la atención por la importante participación de vecinos de distintos puntos de la región. En los días previos, la comunidad ya se había reunido para compartir el triduo y venerar la imagen de Santa Rosa, mientras distintas familias trabajaron en la preparación de la capilla y la escuela para recibir a quienes llegaron este domingo.

La misa fue presidida por el Padre Darío Manero, en un clima de profunda devoción y acompañamiento familiar. Luego llegó uno de los momentos más significativos de la jornada, con la tradicional procesión por las calles de la colonia.

La historia de este lugar de fe también tiene un valor especial para la comunidad. La capilla en honor a Santa Rosa de Lima fue construida en 1961, como expresión de agradecimiento de los colonos y como una muestra concreta de su profunda devoción. Según pudo observar FM Morrison en las placas recordatorias que se conservan en el lugar, también se hace mención a la obra evangelizadora del Padre Armando C. Piazza, sacerdote muy recordado por su misión pastoral en toda la región.

El Padre Piazza fue una figura histórica de la vida religiosa de Ballesteros y localidades vecinas. Se desempeñó como párroco de la Parroquia San José de Ballesteros entre 1948 y 1971, desarrollando durante más de dos décadas una tarea que dejó una profunda huella no solo en la infraestructura religiosa, sino especialmente en las comunidades rurales que acompañó y evangelizó.

Durante la procesión de este domingo, los colonos llevaron las distintas imágenes de la capilla como una muestra de fe, agradecimiento y esperanza. Como sucedió en tantas otras oportunidades a lo largo de los años, también estuvo presente el pedido por la lluvia, un gesto profundamente ligado a la vida de quienes trabajan la tierra y que expresa la confianza de las familias rurales frente a los tiempos de sequía y necesidad.

Al finalizar el recorrido se realizó el tradicional rezo en honor a Santa Rosa de Lima:

“Gloriosa Santa Rosa de Lima, tú que supiste lo que es amar a Jesús con un corazón tan fino y generoso, enséñanos tus grandes virtudes para que, siguiendo tu ejemplo, podamos gozar de tu protección en la tierra y de tu compañía en el cielo. Amén.”

Entre cantos, rezos y gestos de profunda devoción, se vivió nuevamente uno de esos encuentros que forman parte de la identidad de Las Lagunitas y que, generación tras generación, siguen manteniendo viva una tradición profundamente arraigada.

Como cierre, los presentes compartieron una ronda de mates y un momento distendido en familia, con la promesa de volver a encontrarse el próximo año para renovar una celebración que une historia, fe, memoria y comunidad.

Autor: admin